Clásica Rebeldía
Cuauhtli Arau
2006

padre
02 Que estas en los Cielos
03 Santificado Sea
04 Venga a Nosotros
05 Hágase tu Voluntad
06 Tanto en la Tierra
07 No nos dejes Caer
08 Líbranos De Todo Mal
09 Perdona Nuestras Ofensas
10 El Pan Nuestro
11 Tuyo es el Reino
12 El Poder y la Gloria


Todo aquello que alguna vez fue revolucionario eventualmente es aceptado y asimilado por la sociedad que lo vuelve una costumbre. La música que mi padre escuchaba como música rebelde, sexual, agresiva, ahora es puesta como música de fondo en cualquier restaurante. Los movimientos Rockero, Punk, Dark, etc. fueron en su inicio verdaderas rebeldías al sistema, a la moda, a la moral, pero ahora son una moda tan aceptada que ya no vemos a alguien con un tatuaje o piercing como si estuviéramos viendo a un loco o un asesino. Jóvenes de clase media y alta utilizan estos atuendos como parte de una moda reciente y los costos de los tatuajes, tintes de cabello, joyas rockeras aumentan y hacen difícil para las clases bajas (quienes originalmente iniciaron el movimiento) mantener el estilo.

Incluso a nivel microcósmico, cada ser humano repite esta tendencia. Todo aquello que hacemos por cambiar, por transformarnos, una vez que se integra a nuestras vidas se convierte en un hábito y es necesario que iniciemos una nueva revolución interna si queremos salir de esta mecanicidad que es responsable de la mayor parte de nuestros problemas. Para vivir verdaderamente, tenemos que aprender a morir constantemente y resurgir de las cenizas.

En Clásica Rebeldía intento hablar de este fenómeno desde varios ángulos. Las fotografías son bastante simples: Esculturas italianas clásicas con tatuajes, cabellos teñidos, aretes y piercings, combinando así lo clásico con lo rebelde.

En primera instancia digo que lo punk ya es un clásico. En segundo lugar, marco que lo contrastado se va uniendo con el tiempo. El post modernismo ha logrado la unión de los opuestos, tratando, finalmente, de resolver el conflicto que existe entre lo artístico y lo cotidiano. Nos es difícil identificarnos con los ideales estéticos de las artes clásicas, ya que ni física, ni emocional, ni mentalmente somos similares a una imagen renacentista. En la actualidad ya vemos esculturas con lonjas, retratos de borrachos u hombres de negocios en crisis existenciales, imágenes más cernanas a nuestra realidad.

Por otro lado cada elemento en las imágenes tiene una razón de ser. El simbolismo original de las esculturas italianas es traducido y confirmado con los elementos modernos que utilizo en los tatuajes, colores y elementos simbólicos. En el renacimiento se reúne la Alquimia, la Astrología, la filosofía Hermética, la Magia y otros elementos que se transmitieron secretamente a través de la iconografía cristiana. Esta filosofía oculta fue la cosmovisión más revolucionaria de su época. Los alquimistas secretamente dijeron al hombre que él podía ser el cocreador de su realidad, un fin que trasciende incluso a la felicidad como meta de vida. El hombre es Dios, la religión nos mantiene dormidos a los potenciales humanos.

Cada escultura por provenir su diseño de este periodo renacentista contiene los elementos de esta alquimia del espíritu. Para entender estos elementos hay que observar cosas como la altura a la que inicia una cruz, su vértice y el punto final de la misma, marcándonos la energía sexual que se transmuta en la glándula pineal o en el timo. También observar la postura de las manos y brazos que generalmente nos indica el orden de la energía y la atención de la figura y finalmente hay que conocer el simbolismo clásico de elementos como son las palmas, las rosas, las mariposas, etc. Todos elementos de la filosofía oculta que explican el funcionamiento de la energía y conceptos metafísicos como la muerte del ego y el surgimiento del alma.

Los tatuajes que he añadido tienen esos mismos significados y enfatizan aquello que la escultura ya nos está diciendo en su diseño. El fuego purifica, el cielo se refleja en las aguas, la resurrección es simbolizada por la postura de Osiris (los brazos cruzados en el pecho), la luna el símbolo del subconsciente humano, etc. Cada obra ha sido titulada con un fragmento del Padre Nuestro, oración alquimica y mística por excelencia, colaborando al significado final de la obra.

Como toda obra simbólica que contiene una “verdad”, ésta debe de hablar directamente a tu subconsciente y destapar elementos profundos relacionados con tu relación hacia la vida. En ese momento comprendemos lo revolucionario del arte y del simbolismo: no importa qué tanto se oculte la realidad, en el subconsciente subyace siempre una conexión directa a lo divino, a lo real (tanto en el sentido de realidad como de la realeza a la que todos pertenecemos). Estas imágenes te reconectan, rompen con el cascarón cultural y moral que se ha ido formando, nublando tu conciencia. Por un momento, simplemente contemplas aquello que tu espíritu conoce. A este momento le llamamos iluminación, por que la realidad nos es clara por unos instantes.

Cuauhtli Arau - 6 Julio 2006